LAS TRES AMENAZAS CONTRA EUROPA

A las autoridades de todos los gobiernos europeos se les está quemando la casa y no se han dado cuenta, o si se la han dado, están tan corrompidos y tan preocupados en no perder sus puestos, que no hacen nada, cuando tanto ellos como los ciudadanos de sus naciones están a punto de perecer bajo los derrumbes y las cenizas del incendio.

La primera gran amenaza es que Europa está ya muy descristianizada. Esto a muchos de los excristianos no les preocupa nada y creen que no tiene importancia alguna, porque el vivir bajo un estado de derecho y un orden jurídico y en una sociedad democrática, es suficiente para una satisfactoria convivencia en la sociedad. No se dan cuenta de que nuestras democracias y nuestros pomposos estados de derechos se han convertido en una farsa en la que unos pocos manipulan a una sociedad aborregada. Sin embargo esta descristianización, tiene unas enormes consecuencias no solo de índole espiritual sino para la propia convivencia de los ciudadanos. El cristianismo fue la argamasa y el colágeno que unió materialmente a Europa y la ideología que la hizo salir de la barbarie. Y al faltar en el alma de los europeos los hondos principios de fraternidad, tolerancia y amor que predica el cristianismo, esta barbarie comenzará a rebrotar y de hecho ya está apareciendo en las preocupantes estadísticas de la delincuencia en todos los países y en el terrorismo internacional.

La segunda amenaza consiste en que la mujer europea siente un gran reparo ante la maternidad. Por diversas razones –y muchas veces obligada por la necesidad- se resiste a tener hijos; si acaso uno o a lo más dos. Pero esto hace que las sociedades se encojan y a la larga desaparezcan y den lugar al fenómeno de la inmigración masiva y repentina que estamos viendo, con consecuencias adversas para la sociedad autóctona.Esta resistencia a la maternidad está acompañada por otra circunstancia fatal: el abandono del hogar por parte de la mujer, en busca de un trabajo retribuido. Esto interfiere directamente con la procreación, tanto en el número de hijos como en su educación, porque en los primeros años, para un niño la presencia de la madre es vital para la formación de su carácter. Las guarderías, y mucho menos los matrimonios rotos o artificiales, pueden suplir esta ausencia. Los irresponsables gobiernos no se han preocupado ni de ayudar eficazmente a la mujer con hijos pequeños, ni en facilitar que no tenga necesidad de abandonar su hogar para trabajar fuera, ni en buscar maneras para coordinar su trabajo hogareño con sus estudios de carreras superiores para llegar a ocupar en la sociedad puestos iguales a los de los varones.

La tercera amenaza es una consecuencia de las dos primeras, y más que amenaza es una triste realidad: Europa ha sido invadida sin que las autoridades hayan hecho nada por impedirlo y más bien han contribuido a ello. Los invasores son una especie de bárbaros sui generis, que en muy poco tiempo harán que la vieja Europa, deje de existir tal como había existido durante casi veinte siglos. La corrupción y la depravación de costumbres que hoy reinan en nuestra sociedad, serán reemplazadas por las creencias y costumbres de una sharia impuesta por la fuerza. Será una Europa musulmana en donde la que se verá corrompida será la libertad de pensamiento y de acción. Esta callada invasión ha sucedido a sabiendas de nuestras corruptas y miopes autoridades, que han estado más atentas a sus peleas para no perder sus privilegios que a las necesidades y amenazas de sus respectivas sociedades.

Los jóvenes de hoy y sobre todo los niños, serán los testigos y víctimas de estas amenazas, para alguna de las cuales ya se nos ha hecho demasiado tarde.

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