NO QUIERO UNA RELIGIÓN QUE ME AHOGUE

No quiero una religión que me ahogue,
quiero una religión que me libere,
y que logre que no me desespere
cuando por mares procelosos bogue.

Quiero un ángel que conmigo dialogue,
y un Dios Padre que diga que me quiere,
y un Cristo redentor que por mi abogue
después de que crucificado muere.

No quiero religión que tenga infierno,
ni tampoco con muchos rituales,
pero sí que en sus creencias principales

exista el dogma del amor fraterno.
Quiero una religión que sea capaz
de llenarnos el corazón de paz.

 

 

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